Cheese & Wine

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Foto con Cuasimodo tocando las campanas, si se le ve la joroba! .. o será el vino que me tome?

Fontana di Trevi

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jueves, 5 de marzo de 2009

África mía: Encuentro de varios continentes


No sabía que la línea 4 del metro de Paris te dejaba en África.


Camino a Montparnasse tomé la línea 8, como siempre, para cambiar en Strasbourg St Denis a la 4 y dirigirme a la estación de Vavin.
En la estación de metro donde tenía que hacer el cambio me gané con una batida porque había como cinco ambulantes que, muy campantes, habían puesto sus sabanas llenas de juguetes en el suelo y no dejaban paso para la gente. Por voltear a mirar si eran peruanos me debo haber pasado el cartel que decía Porte d’Orleans que es la dirección a la que debía ir.Baje las escaleras y justo llegaba el tren, entonces corrí para alcanzarlo y me metí. Ya adentro y en movimiento me di cuenta de que estaba yendo en la dirección opuesta.


Pensé que no era problema pues la siguiente parada era Château d’Eau y solo tiene línea 4, por ende sería solo cuestión de subir y bajar unas cuantas escaleritas. No contaba con que “Château d’Eau” es clave para “Bienvenidos al África”, que barbaridad, parecía el festival del gato en Cañete.


No es que estaban todos tranquilitos transitando, en ese caso hubiera caminado tranquila pensando que caí en Chincha, no, estaban todos al acecho, algunos en apareamiento y otros haciendo de “jalador”.*₁


Yo que aprendo rápido, los ignoré. Seguí caminando como si nada y logre esquivar a varios pirañas, pero hubo un maldito que me comenzó a seguir, yo, MUTIS. Ya cuando el muy atrevido me vino a agarrar la espalda, tuve que mirarlo desafiante y soltarle un “Arrête!”, equivalente al sonoro y cortante “¡Carajo!” limeño.*₂


Seguí caminando sin voltear y subí las escaleras que según yo me llevarían a la seguridad de las calles de Paris y su gente, error, en la cima me esperaban seis mas como buitres. Los esquivé con esa maestría que se adquiere a cocachos en el Perú. Ya más libre, me ubique al lado de un pelucón que fumaba en la puerta de una tienda. El fumaba, yo repasaba el hecho de que parecíamos dos merengues infiltrados en una gran torta de chocolate.


Considere entrar a la tienda, pero su interior se veía más peligroso que la propia calle. Estuve a punto de preguntarle al otro merengue donde quedaba la siguiente estación de metro, pero tenía pinta de no querer ser interrumpido. En medio de ese debate interno logré divisar al otro lado de la calle lo que buscaba.


Supuse que en esta zona no era seguro esperar a que el hombrecito del semáforo pase de rojo a verde y aplique cruzada à la Limá. Llegué y justo partía mi tren, seguí caminando sin parar esperando al siguiente, no había un rincón libre de gallinazos, me sentía como langosta en pecera de restaurant.


Porque Dios es grande, o porque el sistema de transportes de Paris conoce a su gente, en esta estación pasan los trenes solo cada dos minutos. Ya adentro, mientras veía cerrarse las puertas frente a mí, pude respirar otra vez.*₃


Agradecí poder preocuparme por algo tan ligero como llegar a tiempo a encontrar a Patricia y Jean Pierre en la puerta del cine. Cuando les conté lo que había pasado me confirmaron espantados que había estado en una de las zonas más peligrosas de Paris. Que habilidad nueva estoy descubriendo en mi, esta de meterme en situaciones desagradables.


Tras ver una película muy bonita nos fuimos por una urgente copa de vino a La Coupole, un lugar muy conocido en Paris. Es un restaurant enorme que tiene mucha historia y entre su reconocida clientela tenía a Jean-Paul Sartre y Roman Polanski. Se inauguró en 1927 y se renovó en los ochentas.


Después de un vino bueno y una mejor charla, nos despedimos casi a las once de la noche. Tomé el metro tranquila, sabiendo que ni pasaría por el portal a la dimensión desconocida. Igual hasta ahora he tenido suerte, hay chicas en el instituto que han visto cosas horribles en el metro. Una tuvo que ser testigo de un loco complaciéndose a sí mismo y otra vio como otro usaba el vagón como baño y no para hacer pila. Espero no salarme al decir que estoy aliviada y que Murphy *₄(el de la ley *₅) sepa diferenciar entre mi agradecimiento y lo que se llama escupir al cielo. Lo último que quiero es tentar mi suerte.



NOTAS AL PIE:



1. *JALADOR: Dícese de la persona que se para a una distancia moderada de un negocio y se ubica en zonas de alto transito para conseguir clientela y jalarla hasta el local.


2. *ARRÊTE: No es carajo en francés, es más bien basta o detente.


3. * Se que todo esto parece indicar que tengo algo contra la raza negra, sin embargo, creo que es importante aclarar que no es así. Estoy consciente de que en esta sociedad suelen ocupar los lugares más desafortunados y probablemente por eso reaccionan así. Pero tampoco significa que yo tenga que sonreír y saludar ante sus acosos.


4. *LEY DE MURPHY: Si algo puede salir mal, saldrá mal. El ejemplo más claro es que una tostada siempre cae con el lado que tiene mantequilla mirando al piso.


5. *Cuando pongo “el de la ley” no me refiero a Beto Cuevas.

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