jueves, 19 de marzo de 2009
Aventura Barcelona
Bien jugado Barcelona, gracias por la aventura. Parece que no puedo hacer un viaje normal jamás, el retraso del avión a Barcelona desencadeno una serie de eventos desafortunados una vez más.
Llegue al aeropuerto a las 10.45pm en vez de las 10pm, por ir distraída conversando con el pepón que viajo al costado, confiada en que sabia donde se recogía el equipaje, me salí del aeropuerto sin mi maleta. Resulta que el señor solo había viajado con el maletín que tenía en la mano. Como cenicienta corrí como una loca hacia el aeropuerto sin decir nada, quedé regio.
Tuve que pasar por todo el chequeo otra vez, ese maravilloso en el que te tienes que quitar los zapatos y separar tus cosas en bandejas, laptop en una, aparatos eléctricos en otra, líquidos y gel en otra. ¡Una delicia! Al menos los del aeropuerto no eran catalanes porque las señoras estaban hablando español entre ellas.
Una vez que recupere mi maleta fui corriendo al baño y a tomar agua porque ya la lengua la tenía pegada al paladar. Como mi teléfono estaba medio raro llame a Vanessa desde un teléfono público que decidió comerse mi moneda, ya iba yo a tener un ataque de histeria cuando vi que el cartelote en el aparato del mal decía “Telefónica”. Entonces pensé que ese era el estado natural de las cosas y lo deje pasar. Es nuestra relación, amor y odio.
Le saque brillo a mi sonrisa perdida y fui donde un señor a preguntarle donde podía tomar el tren, me señalo un puente lejísimos y me dijo q el ultimo partía a las 11.30pm. ¡Ajos! ¡Las 11.15pm! Corrí como pude (con tacos porque mis zapatillas ya se quedaron en Roma, no entraban en la maleta, sorry) y en mi desesperación y apuro me pase el maldito puente y seguí corriendo hasta otro puente que era el que te llevaba al estacionamiento. ¿Ya mencione que todavía no había tomado agua y un poco mas y me paso mi propia lengua? Corrí de regreso al otro puente y subí y baje todas las escaleras necesarias.
Agradecí no estar en Paris, porque en Paris esas escaleras que tenía que subir y bajar no serian eléctricas. Finalmente llegue y vi aliviada que no había ningún tren todavía y había gente esperando que llegue. Compre el ticket y ya aliviada pude por fin comprar una botella de agua que me tome entera casi sin respirar.
Ya recuperada le pregunte a uno de los trabajadores si ese tren me llevaba a paseo de Gracia, que sorpresa, ya no porque los últimos dos trenes ya no paran ahí. Tenía que bajar en plaza Cataluña que está a 7 minutos a pie de paseo de Gracia y un taxi me cobraría como €20 según él.
Resignada subí al tren y me acomode a escuchar música, confiada porque plaza Cataluña era la última parada. Menos mal que me quite los audífonos y escuche que llegábamos ya a la estación. Estaba por bajar y el chico del costado me pregunto si la siguiente era paseo de Gracia, le dije lo que me había explicado el trabajador del aeropuerto. Dos chicas españolas, sentadas cerca de nosotros, escucharon y dijeron que no podía ser porque esta no era la última parada. En esa discusión se cerraron las puertas del tren y terminamos en otro lado.
Yo en el fondo estaba tranquila porque éramos 4 personas con el mismo destino, así es que pasara lo que pasara, en el peor de los casos nos podíamos subir a un taxi. Dos destinos más tarde, las obstinadas españolas por fin reconocieron su error y tuvieron a bien bajarse del tren con nosotros. Preguntaron y les dijeron que el metro nos podía llevar, pero yo, la peruanita, ya sabía que el metro solo pasa hasta las 12 de la noche y eran las 12.15am. Igual corrimos cuando un oficial nos dijo que podíamos alcanzar el último, ahí si no eran eléctricas las escaleras.
Cuando llegamos y una mendiga durmiendo en la estación nos dijo que era muy tarde, ya me reí nada más. El chico con el que estábamos me pregunto de donde era y resulta que él era austriaco haciendo prácticas en Barcelona. Me dijo para compartir un taxi porque vivía más o menos cerca de donde yo iba.
Al final mandamos al cacho a las majas y nos fuimos a buscar un taxi, la que manejaba era conversadora, pero puso cara de asco cuando le conteste de donde venia. Entonces cuando hablaba de su hermano que no se había acostumbrado a la vida en Austria, aproveche y le metí su chiquita; a voz en cuello le dije que “yo a mi Lima no la cambio por nada”. ¡Chúpate esa y bájala con jeréee tía!
Me dejaron a mi primero (¡Gracias Diosito, San expedito y Juan Pablo II!) y el taxímetro iba en €8.20, entonces le pregunte a Michael (Se pronuncia MiJael como Schumacher) como era la nuez, me dijo que le de €4 y ya el pagaba el resto, tenía en el bolsillo €4.50 y se los di, aunque no me iba a aceptar los 5 centavos le dije que por si acaso, total, me ahorró mas de €15.
Llegué a la casa de Vanessa a la 1am, que vergüenza, y me estaba esperando despierta, que horror. Me llevo a mi cuarto y la cama se veía deliciosa. Hablamos un rato y después se fue a dormir. Yo me quede despierta hasta las 3.30am a pesar del cansancio y de estar agarrotada como un muñón. Que rico estar acá tranquila sin sentir la desesperación de ir a conocer. Ya veré que hago estos siete días y a que museos me meto.
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