Lección vivida, lección aprendida: Cuando andes las calles de un país desconocido, ponte lentes.
Llegue a la estación de Ledru-Rollin donde tomo el metro hasta Bonne-Nouvelle para mis clases, baje las escaleras y vi que un chico alto me hacia un gesto amable. Me acerque y pensé que era mi amigo Martin, sonreí ampliamente con cara de estupefacción a punto de colgarme emocionada de el por la imposible casualidad de encontrarnos en Paris cuando no nos vemos nunca en Lima, al ver que me devolvió la sonrisa con un gesto medio depravado ajuste un poco los ojos y me percate de que se parecía pero no era él. No me quedó más que seguir sonriendo y seguirme de largo. Hubiera esperado al siguiente tren si no fuera porque el siguiente tren estaba a 5 minutos (tiempo que no podía gastar).
Contra todo pronóstico llegue a tiempo a clases, el profe súper divertido, sabia bastante del Perú. Hablamos de dichos franceses y la mayoría tenía que ver con comida, le dije que nosotros también tenemos un montón de expresiones que tienen que ver con comida porque al igual que ellos estamos obsesionados con la comida. Hay varios latinoamericanos en el instituto y uno de ellos le dijo que tenemos comida muy rica. Me llené de orgullo.
Acá en Francia como en el Perú, la gente planea donde ir a comer, habla de comida mientras come y comenta lo que comieron después.
Saliendo de clases, a las 6pm me fui al Louvre porque los miércoles y viernes cuesta mucho menos la entrada después de las 6pm. Fui a conocer a Mona Lisa. Tras pagar 6€ ya estaba en camino a conocer a la Gioconda.
Es impresionante, me la imaginaba mas chiquita, no sé porque. Te sigue con la mirada a todos lados. Le han tenido que poner un vidrio súper protector que se me ocurre que hasta rebota los flashes de las cámaras. El museo debe de haberse cansado de pedirle a la gente que no le tome fotos porque se desgasta la pintura.
A pesar de lo impresionada que estaba y de lo llorona que soy, no llore cuando la vi. Unos minutos más tarde, mientras la contemplaba, llegó una familia con un niñito en silla de ruedas que estaba perdiendo pelo, asumo que por algún tipo de cáncer. El encargado del museo abrió la barrera y los dejó pasar para que el niño pueda ver el cuadro desde cerca.
La expresión del niño fue conmovedora pero lo que me mató fue la emoción de su papá mientras le hablaba a su hijo de la pintura. Fue en ese momento que tuve que pasar a otra sala del museo para contener las lágrimas. Esto de ser un manojo de emociones tiene sus ventajas y desventajas, como el hombre araña, es un poder pero también una responsabilidad.
Después de gastar mis zapatos nuevos y conocer también a la Venus de Milo, que debe tomar milo porque está bien empatadita, un mujeron, me fui como cenicienta a tomar el metro porque todavía no sé hasta qué hora funciona y si me quedo tirada en la Rue de Rivoli sin poder regresar a la casa me arruino. Encima como buena salí solo con casaca y había un viento gélido que me partió en dos los 2 minutos que camine afuera para tomarle fotos a la bendita pirámide del museo.
Ya de vuelta en mi cuarto prendí la compu para ver las novedades, mi prima Marilú recordándome su amable invitación a Roma y Marc preguntándome que tal Paris. Todas buenas nuevas. Ezequiel en el MSN, mi mama en Skype. Decidí darle una llamadita a mi madre, la pobre ni sabía que ella estaba conectada a algo, menos mal se lo deje en automático. Ni sabe que apretó y se contesto mi llamada.
Estaba feliz por eso y yo también llamó a Tía Male para que venga a hablar, prendí la cámara para que me puedan ver y casi se muere de la impresión. Dice que se acuerda clarito cuando fue a Disney en el año 70 y vio que la familia del futuro se comunicaba así “como por la tele” y que si le decían entonces que lo viviría algún día no lo hubiera creído.
Fueron a llamar a Tío Oscar pero estaba en calzoncillo poniéndose el corsé, que imagen tan típica de mi hogar. Casi sentí que estaba en casa. Trajeron a Emma para que le hable y dicen que la pobre paro la oreja y ya no sabía a dónde buscarme. Se buscan voluntarios para ir a instalar una cámara en la laptop de mi madre, así puedo ver a mi gente yo también.
Especialmente a Emma que no me puede hablar y cada vez que veo un perro en Paris se me arruga el corazón pensando en ella.
Al final hablamos más de dos horas y media y nos despedimos felices todos, mientras hablaba me llamó Andrés al celular, es súper emocionante recibir llamadas al celu, es raro tenerlo tan callado cuando en Lima siempre anda manifestándose. Gracias por la llamada piojo!!
Ya son las 12.15am y parece que no pierdo el mal hábito de desvelarme, anoche me quede hasta las 2am viendo a Bayly por internet. Voy a tomarme un alergical a ver si me tumba.
¡Hasta la próxima!
miércoles, 18 de febrero de 2009
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Carmencita hola, siento mucho lo de mamama, he leído lo que has escrito y te felicito pues tienes vena de escritora, me emocionaste tanto que las lagrimas me salían sin parar. Entre uds. hay mucho amor y eso es invalorable, no todas las familias son así.
ResponderEliminarAyer estuve en tu casa con Clemen acompañando a tu mamá, está bastante tranquila, aunque van a necesitar un poco de tiempo pues el desgaste físico y emocional de estos últimos tiempos, ha sido fuerte. Pero ese equilibrio vendrá solo.
Disfruta todo lo que puedas estos días, estas oportunidades no se repiten demasiado.
Carmencita hola, siento mucho lo de mamama, acabo de leer lo que has escrito en tu blog y realmente tienes vena de escritora, me emocionaste hasta las lágrimas. Ayer estuve con Clemen acompañando a tu mamá, está bastante tranquila, venía de Villa, aunque van a necesitar un poco de tiempo para recuperarse pues el desgaste físico y emocional ha sido enorme. Un abrazo, Ana Maria
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