Cheese & Wine

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Foto con Cuasimodo tocando las campanas, si se le ve la joroba! .. o será el vino que me tome?

Fontana di Trevi

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viernes, 27 de febrero de 2009

Receta para resistir

A través de los siglos, las mujeres de todas las esquinas del mundo han recurrido a las compras como remedio para el alma. Yo me había estado guardando para el final porque tenía que ver cuánto lograba ahorrar después de 4 semanas de almorzar solo una sopa de tomate que cuesta €0.50. Solo me había salido del régimen para comprar unos botines después de que se me despegara la suela de una de las botas que traje. Así de urgente fue mi segunda incursión en el mundo de las compras anoche.

Ayer, de regreso de clases pasé por una vitrina y al ver mi reflejo me percate de la terrible semejanza entre mi pantalón y una bolsa de basura semi-llena. ¿Será posible que la dieta del pan con queso y la sopa de tomate sea así de milagrosa? Debe ser alguna mágica combinación entre eso, el frio y las caminatas porque incluso teniendo puestos los leggins me podía poner y quitar el jean sin abrir el botón.

No me quedó más remedio que ir en busca de un nuevo pantalón. Fue mi primera salida desde que supe lo de mamama, sin contar las idas al instituto. Salí como a las 7.30pm y da la triste casualidad de que, acá en Paris, todas las tiendas cierran a esa hora. Menos mal The Gap le mete mas punche al asunto y atiende hasta las 8pm. Mismo Julio Cesar “veni, vidi, vinci”, entre, me probé y compré en tiempo record un jean que estaba de oferta en €13, una gangal, y ya que habían ofertas también me lleve un vestido de verano en €16.

Quién diría que podía ser así de efectiva la terapia, creo que por primera vez me sentí un poco mejor, ¿Lo malo?, me podría acostumbrar. Hoy fui a comprar algo para hacerle basta a mi pantalón y salí con un gorro y 3 calzones nuevos. Quien podía imaginarse que vendían cosas tan bonitas en el supermercado. Fui por hilo y salí trasquilada, encima ni hilo compré porque me puse a pensar en la chambasa que iba a ser coser tela de jean con la minucia de hilo que viene en los costureritos. La segunda opción era una goma para tela, pero costaba €7 y no estamos para esos gastos, son 2 semanas de almuerzos. Fue entonces que emergió ese ingenio que tenemos todos los peruanos y me terminé comprando una gutapercha por menos de €2. Vieras lo bien que me quedó el arreglo, ni en atelier.

Ya con esas compras y la revista de espectáculos en francés a solo €1.40 me doy por bien servida y continuo con el proceso de curación sin hacer más gastos. Me he prometido que la próxima compra será un libro en francés, de la revista entendí el 90% así es que creo estar lista para el siguiente horizonte.

Una dosis de flirteo es también recomendable para la recuperación del alma. Hoy subió un tipo interesantísimo al siguiente vagón del metro. Tenía la misma mirada de loco de Javier Bardem y un poco de la pinta también, al principio pensé que podría estar borracho. Me gustó al instante, me quedé pegada, me vio, sonrío, miré el piso por unos segundos (conasse es una palabra francesa que me podría describir bien) y después pasamos casi todo el trayecto viéndonos con mirada perdida (y eso se llama oxímoron, según la real academia de la lengua española: “Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador”. ¿Ven como los educo?).
De sobra está decir que no estoy de ánimos para nada más, así es que cuando me tocó bajar, simplemente me bajé. Caminando hacia la casa me di cuenta de que íbamos por la misma calle pero tampoco hice nada. De todas maneras me di cuenta de que me había cambiado la cara gracias a una sonrisa de satisfacción y el ánimo está un poco más arriba de donde se había quedado esta mañana. Hay esperanza.

No es tan simple meter todo en un baúl y seguir caminando como si nada por las calles de Paris, con la misma alegría de los primeros días. Incluso en las tiendas me sorprendo a mi misma escogiendo regalos para mamama y cuando me doy cuenta de la realidad, nada puede impedir la humedad de mi mirada.

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